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La MIH no es cosa de niños: cómo los dientes de tiza afectan a los pacientes jóvenes
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De un vistazo:
- Prevalencia: En Alemania, uno de cada siete niños de 12 años padece MIH (15,3 %; DMS 6).1
- Molestias asociadas a los síntomas: además de las alteraciones estéticas, que pueden afectar a las interacciones sociales, las personas afectadas suelen sufrir hipersensibilidad, lo que dificulta comer y cepillarse los dientes.2,3
- Riesgo estructural: los dientes MIH suelen presentar un mayor contenido de proteínas y un menor contenido de minerales, lo que los hace porosos y puede provocar una mayor susceptibilidad a la pérdida de esmalte poseruptiva y a la aparición de lesiones cariosas. 1,4,5
No es la primera vez este mes que un niño acude a su consulta con manchas blancas, amarillentas o marrones en los dientes. Seguro que puede imaginarse cómo se deben sentir los niños afectados. Piense, por ejemplo, en su primer día de colegio. La emoción, gente nueva y caras desconocidas… ¿Sonreír con los dientes blancos como la tiza? En realidad, es impensable.
Los niños con hipomineralización de los molares y los incisivos (MIH) no son, en realidad, un caso poco frecuente, y es posible que se encuentre con ellos habitualmente en su práctica diaria. La falta de una estrategia de tratamiento para la MIH o la actitud de «esperar y observar» puede resultar frustrante: tanto para los niños como para los padres preocupados y para usted, como médico responsable del tratamiento.
MIH: más que un fenómeno marginal
Un niño con MIH no es un caso aislado, sino que puede ser una realidad cotidiana en su consulta. Las cifras hablan por sí solas. En Alemania, de media, uno de cada siete niños de 12 años padece MIH, lo que equivale a una prevalencia del 15,3 %.1 Esto deja claro que la MIH, conocida coloquialmente como «dientes de tiza», es una enfermedad que afecta a muchos niños y cuyo tratamiento merece atención. Aunque aproximadamente el 63,3 % de los casos de MIH son leves, un diagnóstico precoz resulta beneficioso para la evolución posterior de la enfermedad.1,6
Los pacientes en el punto de mira: la vida cotidiana con MIH
Quizás ese elevado número de casos también se refleje en su día a día en la consulta.
Pero, ¿qué supone el diagnóstico de MIH para sus pacientes jóvenes y cómo se vive con esta afección? Precisamente en la vida cotidiana, la MIH puede tener repercusiones de gran alcance en la calidad de vida de los niños y suponer un reto diario para los afectados.3
De la visibilidad a la perceptibilidad
Las repercusiones de la MIH en la vida de tus pacientes pueden ser muy variadas. Frases como: «¿Por qué no te cepillas bien los dientes?» o «¿Por qué tienes los dientes tan raros?» pueden resultar hirientes y están cargadas de prejuicios. Esto pone de manifiesto que, en particular, la decoloración de los incisivos influye en la percepción estética (y en la autoestima) de las personas afectadas y puede suponer una carga para ellas.7,8
Para las personas afectadas, la MIH conlleva muchos síntomas que van más allá de la estética. Los pacientes suelen sufrir hipersensibilidad dental, lo que puede provocar problemas en la vida cotidiana.³ Ya sea al cepillarse los dientes, al ingerir alimentos fríos o calientes, o al masticar.²,³
Además, estos síntomas físicos pueden repercutir en la vida cotidiana en general y en la salud mental, ya que pueden afectar considerablemente a la calidad de vida.3
La estructura dental en primer plano: ¿qué ocurre en el esmalte?
¿Por qué los dientes afectados por la MIH suelen ser a la vez sensibles, porosos y presentar alteraciones estéticas?
Una mirada más allá de la superficie nos proporciona las pistas decisivas. Muchas de las características clínicamente visibles y palpables se deben a alteraciones histológicas en el diente. La cantidad de proteínas en los dientes es mayor, mientras que el contenido mineral es menor, lo que hace que el diente sea poroso y, si no se trata, puede provocar un aumento de las fracturas del esmalte.1,4 Además, hay indicios de que los dientes con MIH presentan un mayor riesgo de caries, lo que puede suponer un reto adicional para los pacientes.5
¿Actuar ahora?
La combinación de cambios visibles, hipersensibilidad y particularidades estructurales de la sustancia dental dura pone de manifiesto la necesidad de contar con enfoques diagnósticos y terapéuticos claros en el día a día de su consulta. Dada su elevada prevalencia, surge la pregunta de cómo puede abordar de forma estructurada las necesidades de tratamiento en su consulta.
Tratamiento MIH en su consulta
Las cifras y los síntomas de los pacientes hablan por sí solos y demuestran que los tratamientos de la MIH también pueden formar parte habitual de la práctica de su consulta. De cada 100 tratamientos infantiles al mes, cabe esperar, según las estadísticas, entre 13 y 15 casos de MIH.1
¿Cuál es la buena noticia para usted y sus pacientes? Existen métodos de tratamiento modernos y mínimamente invasivos que se pueden integrar y aplicar de forma eficaz en el día a día de su consulta. Si tiene las respuestas adecuadas para sus pacientes, no solo generará confianza entre los afectados y sus familiares, sino que, al mismo tiempo, posicionará estratégicamente su consulta. Porque en el caso de la MIH se aplica lo siguiente: la fidelización de los pacientes comienza desde el principio y una estrategia de tratamiento adecuada puede ser el requisito básico para trabajar codo con codo con toda la familia.
Fuentes
1. Jordan R y otros. DMS 6 Bekes K y otros. 2025; 70–4.
2. Schwendicke, F. et al. J Dent. 2018; 68: 10-8.
3. Joshi T et al. Clin Oral Investig. 2022; 26: 1753-9.
4. Farah RA y otros. J Dent. 2010; 38: 591-6.
5. Americano GCA y otros. Int J Paediatr Dent. 2017; 27: 11-21.
6. Lygidakis NA y otros. European Archives of Paediatric Dentistry. 2021; 23: 3-21.
7. Hasmun N et al. J Dent. 2020; 98.
8. Hasmun N et al. Dent J (Basilea). 2018; 6.